El último vagón está cerca.
Cerca de las 10 de la mañana, leyendo lo que mi vida destruyo. Frente a las vías del metro espero el vagón deseando ansioso que detengas está situación.
Minutos, horas, días han pasado y yo sigo esperando el último vagón, respiro profundo y ahogo mi llanto. Hace poco llegaste y te veías destrozada ocultandolo en tu tan maravillosa sonrisa, hablamos y lo admito, fuí intenso, pero aunque se que pocos lo saben, tu te encontrabas peor que yo.
Decidimos distanciarnos por el momento, y aunque estuviste de acuerdo quisiste gritarme de todo, pero lo detuviste y solo me regalaste una amarga sonrisa.
Reteniendo nuestras lágrimas nos despedimos, te subiste al último vagón y yo exprese quizá muy desesperado cuánto te amo, esperando que correspondieras esa despedida
Solamente me miraste con esos bellos ojos llorosos y me sonreíste, la sonrisa más triste que he sentido de ti y tan pronto me mostraste tu ceño
El último vagón se retiró y yo tendré que esperar en la estación.